7 cosas que un católico nunca debe hacer: ¿Están de acuerdo los evangélicos?
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En el camino de la fe, a menudo nos enfocamos en lo que debemos hacer, pero poner límites claros sobre lo que no debemos permitir en nuestra vida espiritual es igual de crucial. En el más reciente episodio de Christian Podcast Latino, decidimos sentarnos a reaccionar y analizar un tema que ha generado mucha conversación: un listado de las 7 cosas que la Iglesia Católica enseña que un fiel nunca debería hacer.
Como muchos de ustedes saben, nuestro podcast tiene una dinámica muy especial. Yo (Beto) crecí en un entorno evangélico protestante, mientras que mi esposa Mili creció en la tradición católica. Desde nuestra base en Costa Mesa, California, nos encanta abrir este espacio de unidad para explorar el catolicismo, analizar nuestras raíces y ver en qué puntos estamos de acuerdo y dónde difieren nuestras perspectivas, siempre con la Biblia y el amor de Jesús como nuestro norte.
A continuación, desglosamos estos 7 puntos y compartimos nuestra reacción honesta desde ambos lados de la moneda.
1. La blasfemia casual
El primer punto de la lista prohíbe el uso a la ligera del nombre de Dios o de figuras sagradas como exclamaciones cotidianas (como decir "¡Ay Dios mío!" o "¡Jesús!" por un susto o golpe).
Nuestra reacción: Estamos 100% de acuerdo. Esto no es exclusivo de los católicos; la Biblia es muy clara al decir que no debemos tomar el nombre de Dios en vano. A veces, por la cultura en español, se nos escapan estas expresiones casi por costumbre, pero nuestras palabras tienen un peso espiritual inmenso. La Biblia nos invita a que todo lo que salga de nuestra boca sea para edificar y aportar, no para hablar a la ligera de lo sagrado.
2. Lectura de traducciones no católicas de la Biblia
La Iglesia Católica exhorta a sus fieles a utilizar únicamente biblias aprobadas por su magisterio, las cuales conservan el canon completo de 73 libros (incluyendo los libros deuterocanónicos como Macabeos, Tobías o Sabiduría) en lugar de las versiones protestantes que contienen 66 libros.
Nuestra reacción: Mili apoya totalmente este punto desde la perspectiva de la obediencia: si eres un católico comprometido, lo correcto es seguir las reglas de tu iglesia para no confundirte. Por mi parte, como evangélico, no me ofende en absoluto. Al contrario, me parece un reto fascinante. Aunque crecí leyendo la Reina Valera, me causa mucha intriga estudiar a fondo esos libros adicionales (¡como las adiciones en el libro de Ester!) para comprender mejor las diferencias teológicas.
3. Recibir la comunión en iglesias no católicas
Dado que para el catolicismo la Eucaristía representa la comunión plena y la creencia literal de que la hostia se convierte en el cuerpo físico de Cristo, se prohíbe a los católicos tomar la comunión en denominaciones evangélicas o protestantes, donde se ve puramente como un acto simbólico o de representación.
Nuestra reacción: Aquí es donde entramos en un terreno más profundo. Para un evangélico, Jesús ya mora de manera espiritual y permanente en nuestro corazón a través del Espíritu Santo. Sin embargo, respetamos profundamente el celo y la reverencia con la que el catolicismo cuida este sacramento. Lejos de burlarnos, nos genera un respeto inmenso por el proceso que viven.
4. Sexo fuera del matrimonio
Para la Iglesia, la intimidad sexual es la consumación sagrada del sacramento del matrimonio y cualquier acto fuera de este diseño original desvirtúa su propósito.
Nuestra reacción: Acuerdo absoluto. Tanto el mundo evangélico como el católico defienden la santidad del matrimonio. Dios diseñó la sexualidad para un compromiso total y de por vida, y mantener esa línea es una protección para nuestro propio corazón y nuestra familia.
5. Anticoncepción artificial y fecundación in vitro
Este punto señala que el matrimonio debe estar siempre abierto a la vida, por lo que el uso de métodos anticonceptivos artificiales o tecnologías que separan el acto conyugal de la procreación natural no están permitidos.
Nuestra reacción: Este es un tema con muchos matices y líneas delgadas. Más allá de las reglas estrictas, nos hace reflexionar sobre cuánto valoramos lo natural frente a lo artificial en nuestra vida diaria (¡incluso en las plantas de nuestro estudio de grabación preferimos lo natural sobre lo plástico!). Creemos que invita a una profunda reflexión de fe sobre confiar en los tiempos y el diseño de Dios para dar vida.
6. Participar en prácticas ocultistas
La adivinación, los horóscopos, las sesiones espiritistas y la consulta de cartas están estrictamente prohibidas, ya que intentan buscar un poder sobre el futuro que le pertenece exclusivamente a Dios.
Nuestra reacción: ¡Un "amén" rotundo de parte de los dos! Lamentablemente, en la cultura latina existe mucho sincretismo peligroso, donde personas que van a misa los domingos terminan tatuándose o rindiendo culto a figuras fuera del diseño de Dios, como la Santa Muerte.
Mili compartió una experiencia muy fuerte de su infancia: su mamá la llevó a un grupo de oración que parecía católico, donde una mujer manifestaba supuestas revelaciones místicas de la Virgen que terminaron trayendo división y heridas a su familia. Afortunadamente, un sacerdote con discernimiento espiritual intervino el domingo siguiente y regañó a la congregación, aclarando que eso no era de Dios. Dios viene a unificar y restaurar, no a destruir familias. El ocultismo disfrazado de religión sigue siendo ocultismo.
7. Catolicismo supersticioso
Finalmente, el listado prohíbe tratar a los sacramentales (como los rosarios o los escapularios) como si fueran amuletos mágicos o garantías automáticas de salvación. Estos objetos son herramientas para enfocar la fe, pero no tienen poder por sí mismos si no hay una disposición sincera en el corazón.
Nuestra reacción: Nos encantó que la Iglesia tenga esta postura tan firme contra la ignorancia espiritual. El peligro del ser humano es volverse supersticioso y poner su confianza en un objeto físico en lugar de ponerla en el Creador. Lo que verdaderamente tiene valor a los ojos de Dios es lo que está sembrado en el interior de tu corazón.
Conclusión: Saliendo de la ignorancia espiritual
Nos llena de alegría ver que existen líderes y espacios dedicados a educar y derribar la ignorancia. Al final del día, analizar estos límites nos ayuda a todos—seamos católicos o evangélicos—a evaluar dónde está puesta nuestra fe y cómo podemos caminar más cerca de Jesús.
Queremos escuchar tu opinión en la sección de comentarios: Si eres católico, ¿conocías estas prohibiciones? Y si eres evangélico, ¿qué opinas de la postura de la Iglesia Católica sobre estos temas?
¡Abramos la conversación con respeto y amor cristiano!
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¡Dios los bendiga y nos vemos en el próximo episodio!





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